Taller de telar de cintura
Montaje del telar, lectura de la urdimbre y práctica de tramas simples. Se conversa sobre el algodón nativo, los tintes y el tiempo que requiere cada tejido.
Iniciativa cultural · Trujillo, Perú
Oficios Vivos es un programa cultural de Multired que acompaña a talleres de artesanía en el Perú. Reunimos a maestras y maestros, aprendices, diseñadores y comunidades para que las técnicas se practiquen, se conversen y se transmitan.
Un telar de cintura, una vasija de arcilla, una pieza tallada en madera o un tejido de algodón nativo no son objetos aislados: son historias de materiales, territorios y personas. Nuestro trabajo consiste en cuidar ese hilo, sin convertirlo en una pieza de museo ni en una tendencia pasajera.
Oficios que se tocanLa trama no es una metáfora: es una técnica. Cada hilo sostiene a otro y cada pieza guarda el nombre de quien la trabajó.
* Histórico acumulado. Cada temporada se organiza según las condiciones del territorio y los resultados varían según el perfil de cada participante.
Si representan a un taller, un colectivo de artesanos, una organización cultural o un espacio de formación, escríbanos. Coordinamos cada propuesta con el equipo de Oficios Vivos.
Trujillo · Perú · Hora de Perú (GMT-5)
No miramos la artesanía como un objeto decorativo ni como un recuerdo de viaje. La miramos como un sistema de conocimiento: materia, herramienta, gesto, tiempo y transmisión. Esa mirada ordena todo lo que hacemos.
Antes de hablar de diseño, escuchamos cómo se trabaja. La técnica manda. Si una propuesta no respeta el comportamiento de la arcilla, la fibra o la madera, se revisa hasta que lo haga. No llegamos a imponer una pieza: llegamos a acompañar un proceso.
Cada material tiene un lugar, una temporada y una manera de prepararse. Trabajamos con algodón nativo, lana de alpaca, arcilla, maderas locales, paja y tintes naturales. Conocer su procedencia es parte de la calidad de la pieza.
Los saberes no se extraen: se comparten con autorización. Antes de grabar, fotografiar o publicar, conversamos con las maestras y maestros. Ellos deciden qué se muestra, qué se guarda y cómo se nombra cada técnica.
Es un ejercicio colectivo de telar de cintura que reúne cuatro franjas de color, cada una asociada a un momento del año y a un territorio. No se diseña en una oficina: se diseña en el taller, con las manos en el hilo y la memoria de quien teje.
La pieza se trabaja en cuatro encuentros. En el primero se elige el algodón y se prepara el hilado. En el segundo se tiñen las fibras con tintes naturales. En el tercero se monta el telar y se teje la trama. En el cuarto se remata, se revisa y se conversa sobre lo aprendido. Cada franja guarda una decisión del grupo.
No es una pieza para vitrina. Es una pieza que se usa, se lava, se guarda y se vuelve a mirar. Su valor no está en un cartel, sino en la conversación que ocurre cuando alguien pregunta quién la hizo y por qué eligió esos colores.
Los talleres se abren por temporada y se adaptan al oficio de cada comunidad. Algunos duran una jornada; otros acompañan todo un proceso. En todos se trabaja con materiales reales, herramientas cuidadas y tiempo para probar.
Montaje del telar, lectura de la urdimbre y práctica de tramas simples. Se conversa sobre el algodón nativo, los tintes y el tiempo que requiere cada tejido.
Preparación de la arcilla, modelado a mano, secado y quema. Se revisan las diferencias entre las arcillas de cada zona y los cuidados que necesita el horno.
Selección de la madera, dirección de la veta, uso de formones y acabados. El taller incluye una conversación sobre el origen de la madera y el aprovechamiento del material.
Cosecha, secado y trenzado de paja y otras fibras. Se aprenden nudos, bases y remates, y se conversa sobre la relación entre el paisaje y la canasta.
Trazado, corte, limado y ensamble de piezas pequeñas. Se trabaja con metales y materiales locales, cuidando la escala, el peso y el movimiento del cuerpo.
Un espacio para ordenar una línea de piezas sin perder el lenguaje del taller. Se trabaja en bocetos, pruebas, nombres y relatos que acompañan cada objeto.
Un oficio no se apura. El proceso que acompañamos tiene cuatro momentos y se ajusta al ritmo de cada taller. Antes de producir, se conversa; después de producir, se registra y se devuelve.
Vamos al taller, conocemos a las personas, miramos las herramientas y preguntamos qué desean compartir. No llevamos un guion cerrado.
Se prueban materiales, escalas y tiempos. Se descartan ideas que no funcionan y se acuerdan los límites del proceso con quienes trabajan el oficio.
El taller produce a su ritmo, con acompañamiento técnico y conversación. El equipo no reemplaza la mano de quien sabe: ayuda a ordenar y a resolver dudas.
Se fotografían las piezas, se escriben las fichas y se revisan los textos con el taller. El material se devuelve y se acuerda qué se publica.
La arcilla de Chulucanas, el algodón nativo de la costa, la lana de alpaca de la sierra, la paja de Piura, la madera de la selva y los tintes de plantas. Cada material tiene una historia y una forma de cuidado.
No se trata de exaltar lo local como una etiqueta. Se trata de entender que un material cambia según el lugar donde nace, la época en que se recoge y las manos que lo preparan. Una arcilla no se comporta igual en la costa que en la sierra; una fibra no se seca igual en verano que en invierno.
En los talleres se prueba, se equivoca y se vuelve a probar. El material enseña. Cuando una pieza se rompe en el horno o un tejido queda desigual, se conversa sobre lo que ocurrió. Esa conversación es parte del oficio, no un accidente que deba esconderse.
Trabajamos con diseñadores que escuchan antes de dibujar. Una pieza puede dialogar con usos contemporáneos sin perder su lenguaje, siempre que el oficio y la comunidad tengan la última palabra sobre lo que se produce.
La colaboración empieza por reconocer lo que ya existe. El taller tiene códigos, medidas, colores y formas que vienen de una tradición. El diseño puede ayudar a ordenar una colección, a mejorar un empaque o a explicar el proceso, pero no puede borrar las decisiones que hacen reconocible una pieza.
En cada proyecto se acuerdan las menciones, el uso de las imágenes y el destino de los prototipos. Si una idea no convence al taller, no se impone. Si una pieza necesita más tiempo, se espera. El diseño también es una forma de cuidado.
Una feria permite que el oficio se vea, se toque y se explique. No es solo un lugar para mostrar piezas: es una oportunidad para que el público entienda cuánto tiempo, material y decisión hay detrás de cada objeto.
Organizamos demostraciones, mesas de conversación y exposiciones con los talleres que participan. En las demostraciones, la maestra o el maestro trabaja frente al público y explica lo que hace. En las mesas, se conversa sobre materiales, técnicas y condiciones de producción. En las exposiciones, las piezas se presentan con su ficha y su historia.
No se trata de exhibir piezas sin contexto. Cada objeto que se muestra debe poder explicar de dónde viene, quién lo hizo y qué técnica sostiene. Esa es la diferencia entre una feria de artesanía y una pasarela de objetos anónimos.
Las maestras y maestros guardan nombres, herramientas, medidas y decisiones que no siempre aparecen en un objeto terminado. Esa memoria es parte del patrimonio y necesita cuidados propios.
Registramos relatos, fotografías y fichas técnicas con permiso. No buscamos convertir el taller en un archivo frío: buscamos que el conocimiento circule y que las nuevas generaciones puedan consultarlo sin perder el vínculo con quien lo enseñó.
La memoria no es un museo. Está viva en la mano que corrige la tensión del hilo, en la voz que advierte que la arcilla está muy húmeda, en el gesto que sabe cuándo detenerse. El registro acompaña ese gesto; no lo sustituye.
Guardamos fichas de materiales, cuadernos de taller, grabaciones y fotografías. Cada documento se revisa con la comunidad antes de integrarse al archivo. Si una persona pide que su relato no se publique, se respeta su decisión.
El material se devuelve en copias impresas y digitales. También se comparte en encuentros abiertos, porque un archivo que no se lee se vuelve una caja cerrada.
“La mano recuerda lo que el papel olvida.” Maestra tejedora · comunidad de la sierra
El aprendizaje de un oficio requiere tiempo y presencia. Los jóvenes aprendices acompañan al maestro en el taller, observan, preparan materiales y prueban bajo supervisión. No hay atajos: hay práctica.
El programa de formación se organiza con talleres que aceptan recibir aprendices. Cada dupla acuerda un horario, una tarea y una forma de revisar el avance. El aprendiz no reemplaza a nadie: aprende haciendo, con el ritmo y los límites del taller.
Al final de cada temporada se realiza una revisión conjunta. El aprendiz presenta lo que hizo, explica sus decisiones y recibe observaciones. No prometemos un resultado fijo: acompañamos un recorrido que cada persona continúa según su propio tiempo y su comunidad.
Conservar no es congelar. Una técnica se conserva cuando se practica, se enseña y se adapta sin perder su sentido. También se conserva cuando se documenta con cuidado y se devuelve a la comunidad.
Revisamos herramientas, materiales y procesos con las maestras y maestros. Identificamos qué técnicas están en riesgo, qué variantes existen y qué condiciones permiten que sigan vivas. A veces la conservación significa conseguir un material; otras, significa abrir un espacio para que los jóvenes aprendan.
Cuando una técnica se pierde, se pierde también una manera de entender el mundo. Por eso no separamos la conservación del trabajo cotidiano: el archivo sirve si vuelve al taller, si se discute y si permite que alguien pruebe una nueva pieza.
Estos casos no son modelos que se copian. Son procesos distintos que muestran cómo un taller puede ordenar su trabajo, abrir su archivo o encontrarse con otros oficios.
Un taller familiar de Trujillo había dejado de tejer por falta de espacio. Con el acompañamiento del programa, reordenó el patio, recuperó dos telares y abrió una jornada mensual para vecinas y aprendices. La producción sigue siendo pequeña; lo que cambió fue la posibilidad de encontrarse alrededor del hilo.
Un grupo de ceramistas de Piura necesitaba coordinar el uso del horno para evitar pérdidas de piezas. El equipo ayudó a organizar turnos, fichas de secado y un registro de resultados. No se cambió la técnica: se ordenó la conversación entre talleres.
Una maestra de Cusco pidió registrar los nombres y usos de las fibras que había aprendido de su madre. Se grabaron conversaciones, se fotografiaron muestras y se armó un cuaderno de consulta. El material quedó en el taller y se compartió con un grupo de aprendices.
Oficios Vivos es una iniciativa cultural y comunitaria de Multired en Perú. No es una marca de objetos ni una academia con locales propios. Es una red de talleres, encuentros y registros que se organiza con las comunidades.
El equipo está formado por artesanas, artesanos, diseñadores, comunicadores, investigadores y gestores culturales. Trabajamos con talleres familiares, colectivos, ferias, museos locales y espacios de formación. Cada alianza se acuerda con las personas responsables y se revisa al final de la temporada.
No llegamos con todas las respuestas. Llegamos con preguntas, con materiales y con la disposición de aprender. La artesanía peruana es diversa y cambiante; cualquier programa que la aborde debe aceptar que no controla el taller ni las decisiones de quienes lo sostienen.
Si su duda no aparece aquí, escriba a oficios@multired.pe o use el formulario. Respondemos en horario de Perú, de lunes a viernes.
Pueden participar artesanas y artesanos, talleres familiares, colectivos, aprendices, diseñadores y público general. Cada taller organiza un grupo pequeño para cuidar el trabajo con materiales y la conversación con las maestras y maestros. Escriban a oficios@multired.pe para conocer la convocatoria vigente.
No. Los talleres parten de lo que cada persona ya sabe y de la curiosidad por aprender. La práctica se acompaña paso a paso, con tareas adecuadas al material y al nivel de cada participante. Lo importante es la disposición a observar, cuidar las herramientas y trabajar en grupo.
El equipo visita talleres, conversa con las maestras y maestros y revisa qué oficios desean compartir. Se consideran los materiales disponibles, las condiciones del espacio y las fechas posibles. Ninguna comunidad recibe un programa impuesto: el contenido se acuerda con quienes sostienen el oficio.
Las piezas se presentan en exposiciones y encuentros, y su destino se acuerda con cada taller. Los registros audiovisuales y escritos se revisan con las personas participantes antes de publicarse. Cuando un saber no debe difundirse, se mantiene en el ámbito que la comunidad decida.
Cada pieza, taller o registro menciona el nombre de quien enseñó la técnica y de quienes participaron. Las menciones, las condiciones de colaboración y el uso de las imágenes se acuerdan al inicio. El reconocimiento no es un detalle: es parte de la ética del oficio.
Sí. Escriban a oficios@multired.pe o completen el formulario de esta página. Cuéntenos qué oficio representan, dónde trabajan y qué desean mostrar. El equipo revisa cada propuesta y coordina una primera conversación con las personas responsables.
Si tienen un taller, un colectivo, una feria o una técnica que desean compartir, el formulario está abierto. Cuéntenos qué hacen y qué desean mostrar. El equipo de Oficios Vivos revisa cada mensaje y coordina una primera conversación.
Ir al formularioMultired, en el marco de la iniciativa Oficios Vivos, trata los datos que ustedes comparten en el formulario: nombre, organización, correo, teléfono, oficio, alcance del grupo y mensaje. Esa información se usa para responder su consulta, coordinar talleres o encuentros y enviar información relacionada con la iniciativa.
No cedemos sus datos a terceros ajenos a la iniciativa. El equipo interno y las personas que colaboran en la organización pueden consultarlos solo cuando sea necesario para atender su mensaje. Procuramos que el acceso sea limitado y que la información se mantenga en un entorno cuidado.
Pueden solicitar acceso, corrección o retiro de sus datos escribiendo a oficios@multired.pe. Conservamos la información durante el tiempo necesario para atender la conversación y cumplir con los acuerdos de coordinación. Si desean conocer más sobre este aviso, pueden escribirnos al mismo correo.
La información de este sitio describe una iniciativa cultural y comunitaria. Los talleres, rutas, ferias y exposiciones se organizan según la disponibilidad del territorio, las comunidades y el equipo. Las fechas, los lugares y los contenidos pueden cambiar; cualquier ajuste se comunica a las personas que hayan escrito.
Las imágenes, relatos y piezas se publican con autorización de sus autoras y autores. No se permite reproducir materiales de la iniciativa sin mencionar su origen y sin respetar los acuerdos establecidos con cada taller. Cuando un saber no puede publicarse, se mantiene en el ámbito privado que la comunidad decida.
Cada proceso es distinto. La participación no supone un resultado determinado; las condiciones de cada encuentro se acuerdan de forma individual con las personas responsables. Para cualquier duda, escriban a oficios@multired.pe.